Vivencias de una APLV

Vivencias de una APLV

En Smartfooding estamos muy concienciados con las alergias e intolerancias alimentarias, no solo porque Romain, el fundador de Smartfooding, tiene a sus cuatro niños con alguna problemática, sino que además en nuestro equipo sabemos lo que es no poder comer lo que te apetece. 

Hoy en el blog, entrevistamos a Beatriz Morales, nuestra artista residente al mando de todas las redes sociales. Beatriz fue diagnosticada hace un año y medio de alergia a la proteína de leche de vaca (APLV), una alergia caracterizada por ser la primera alergia que suele debutar durante la lactancia y cuyo único tratamiento es eliminar la leche de la dieta.

 

Detectar una alergia alimentaria siempre resulta un poco difícil si los síntomas son todos digestivos, ¿Cómo sospechaste que te ocurría algo? 

Desde siempre he tenido bastantes dolores de barriga e hinchazón, aparecía después de comer y para mí era algo normal. La señal de alerta vino cuando un día comí algo que pensaba que estaba en mal estado, pero me produjo dolor durante 10 días seguidos. Fue ahí cuando me di cuenta de que algo no iba bien y decidí acudir al médico. 

 

Normalmente es difícil que te detecten una alergia sin anafilaxia en urgencias, ¿cómo fue el proceso diagnóstico? 

El proceso diagnóstico fue muy largo, ¡duró meses! En la consulta me decían que podía ser estrés, ya que al ser todos mis síntomas digestivos podían encajar con cualquier cosa. Un día tuve una erupción en todo mi cuerpo y ahí ya cuajó la hipótesis de intoxicación alimentaria, aunque no fue hasta un examen rutinario de alergias en general que me detectaron APLV, así que el diagnóstico de mi APLV fue bastante “por casualidad”. 

 

El único tratamiento que hay es eliminar de la dieta la leche de vaca. Cuando te diagnosticaron,  ¿cómo fue esta etapa de eliminación?

En lo primero que piensas cuando te dicen que no puedes comer nada que contenga leche, es en el vaso de leche o el poquito que le echas al café por las mañanas. Pero justo después viene el queso y te das cuenta de la gran cantidad de alimentos que llevan queso en nuestra dieta. Con la nata no hay tanto problema, pero la mantequilla también está en muchos platos: bizcochos, sándwiches, pasteles, etc. 

Siempre que aparece el dolor, tienes que hacer un repaso mental de todo lo que has comido durante las últimas 24 horas y allí me di cuenta de que tampoco podía comer algunos embutidos, sabía que el jamón york, bacon, etc. llevaban leche, pero ¡no esperaba que el salchichón también!

 

Cuando un miembro de la familia es diagnosticado, normalmente se tienen que cambiar las dinámicas en casa, ¿cómo lo llevó tu familia? 

Bueno… Mi madre un día se presentó con una lasaña en casa y me dijo: “pruébala, a ver qué pasa”. Yo, evidentemente, sabía que no la podía comer, pero como vi a mi madre tan ilusionada por que me la comiera, me la comí. Tuve tanto dolor aquel día, que me prometí que nunca más volvería a comer por compromiso ni por quedar bien. 

A partir de ahí, en casa todos los envases o tuppers llevan etiquetas para diferenciar unos alimentos de otros, ya que mi familia sigue una dieta normal.

 

Después del periodo de aclimatación de tu alergia, ¿cómo ha sido ser APLV desde entonces? 

Socialmente es muy difícil. Lo normal cuando quedas con tus amigos para ver una película es pedir pizzas. En los restaurantes tienes que estar 20 minutos leyendo la carta para detectar posibles platos que no llevan leche, elegir lo que quieres y después confirmarlo con el camarero. Postres ya nunca pido, porque incluso la fruta a veces la adornan con nata. 

Cuando salgo con amigos, los restaurantes siempre los acabo eligiendo yo, y suelo escoger uno vegano u oriental para ir más tranquila. Aunque consumos alimentos veganos, nunca me he planteado pasarme al veganismo por mi alergia, pero es muy difícil. 

También hay una falta de comprensión muy grande, ya que a veces te sugieren comer cosas con leche para “ver qué pasa”, o te dicen que por un poco no pasa nada, o por qué no me gusta este plato, o  “aparta un poco el queso y ya está”. Ahí es cuando les digo: “¿Verdad que no beberías un poco de lejía para a ver qué pasa? ¡Pues no me des esto porque para mí es tóxico!”

Tampoco me gusta estar todo el rato dando explicaciones sobre mi alergia, y cuando les digo que no puedo tomar leche, es entonces cuando la gente lo asocia a intolerancia a la lactosa y tengo que desmentir que no es por la lactosa, que es un azúcar, es por la proteína.

  

Al eliminar la leche de la dieta, ¿qué es lo que más echas de menos?

El queso, las croquetas, la bechamel, lasaña, tarta de queso… ¡hacía una tarta de queso buenísima! También las galletas con mantequilla, el risotto, etc. me especialicé en cocinar platos con queso, y esto se acabó.

No es lo mismo el queso vegano o la bechamel vegana, pero la nata que tenemos en Smartfooding me sorprendió un montón... ¡Sabe a nata de verdad! 

Lo que no echo de menos es el dolor ni la hinchazón, aprendes a vivir así porque piensas que es normal, pero no es así. Anímicamente he notado mucho el cambio, he descubierto que existe una vida sin dolor, ¡y esto es genial! 

Mireia Bosch Pujadas - Dietista-Nutricionista en Smartfooding

 

  Entrevista realizada por Mireia Bosch

Mireia es Dietista-Nutricionista por la Universidad Ramon Llull con bagaje científico en Biotecnología. Es además una apasionada del ecosistema innovador y emprendedor de la ciudad de Barcelona.

¿Sus aficiones? cocinar recetas saludables, tocar el piano y dar largos paseos en buena compañía.  

Publicado el 19/01/2018 por Mireia Bosch Entrevistas y consejos... 0 726

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