Intolerancia a la lactosa: todo lo que necesitas saber

Intolerancia a la lactosa: todo lo que necesitas saber

La intolerancia a la lactosa es cada vez más un problema prevalente en nuestra sociedad. ¿Qué tratamiento debo seguir? ¿Qué implica ser intolerante a la lactosa? ¿Qué alimentos puedo comer? Todas estas respuestas las encontrarás aquí, en Smartfooding.

   

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa es la incapacidad de digerir, sin ninguna molestia, cantidades normales de lactosa. ¿Pero qué es la lactosa? Pues es el azúcar principal de la leche, formado por dos azúcares más pequeños, la glucosa y la galactosa. El cuerpo es incapaz de digerir la lactosa debido a la falta de una enzima llamada lactasa, por lo que al no poderse metabolizar en el intestino delgado, llega al colon de forma completa, donde es fermentada por las bacterias presentes en él.

Cada persona tiene su propio umbral de sensibilidad a la lactosa y por eso habrá algunos que podrán ingerir determinadas cantidades de lactosa sin notar síntomas y otros que con pequeñas cantidades ya notarán molestias.

Existen tres tipos de intolerancia a la lactosa:

-  Intolerancia congénita: Causada por una mutación en el gen de la lactasa que provoca una actividad mínima o nula de esta. Los bebés sufren diarrea desde la primera exposición a la leche materna y dura toda la vida.

-  Intolerancia primaria: Se produce una pérdida progresiva de la producción de la lactasa. Su causa también es genética y una vez aparece, es permanente.

-  Intolerancia secundaria: Provocada por un daño intestinal de forma temporal que disminuye la actividad de la lactasa. A diferencia de las otras, es transitoria.

 

Síntomas presentes en la intolerancia a la lactosa

Como hemos dicho, la lactosa llega al colon para que sea fermentada por las bacterias presentes en él. Es entonces cuando se producen los síntomas característicos de la intolerancia a la lactosa. Estos síntomas se manifiestan frecuentemente después de la ingestión de productos lácteos y pueden ser:

-          Dolor abdominal

-          Borborigmos (sonidos intestinales)

-          Flatulencias

-          Hinchazón

-          Náuseas

-          Vómitos

-          Cólicos

-          Diarrea

-          Estreñimiento en algunos casos

   

La intensidad de los síntomas y la variabilidad dependerá de varios factores externos; como la cantidad de lactosa ingerida, el tipo de lácteo consumido, comidas simultáneas… y de factores internos de cada individuo como sea la actividad y la cantidad de la lactasa, la velocidad del vaciado gástrico, la motilidad intestinal, la capacidad de absorción de agua del colon… Si últimamente acostumbras a tener algunos de estos síntomas, fíjate si ocurren después de consumir algún tipo de lácteo, y si es así o dudas, no esperes en ir al médico.

 

¿Qué tratamiento debo seguir si tengo intolerancia a la lactosa?

El tratamiento principal para combatir la intolerancia a la lactosa es eliminar de la dieta los productos que contengan lactosa, los cuáles se detallan en el siguiente punto, aunque dependerá de la sensibilidad a la lactosa. Ten en cuenta que dependiendo de la sensibilidad de cada persona, se podrá tolerar ciertos alimentos o no. Aquellos que seáis muy sensibles deberéis eliminar totalmente la ingesta de lactosa. Pero aquellos que tengáis menos sensibilidad, podréis consumir pequeñas cantidades de lactosa y por lo tanto ciertos alimentos, como el yogur o el queso curado, bajos en lactosa.

La otra opción es ingerir lactasa, la enzima que hidroliza la lactosa. No por eso significa que puedes tomar la lactosa que quieras (sólo una cantidad limitada). Se puede encontrar en farmacias aunque su efectividad dependerá también de cada persona.

Dejar de consumir completamente lácteos puede presentar limitaciones dietéticas importantes, por eso es importante buscar alternativas ricas en calcio y otras vitaminas presentes en los lácteos (Vit. A, D, B12, B2). Por suerte, existen en el mercado muchos productos lácteos en los que se ha retirado la lactosa, muchos de los cuáles puedes encontrar en Smartfooding. No obstante, es recomendable contar con el asesoramiento de dietistas-nutricionistas, especialmente en la fase inicial de definición de una dieta a seguir después del diagnóstico.

              

La lactosa en los alimentos

A continuación tienes una tabla de esos alimentos que contienen lactosa, de los que pueden contener y de los que no contienen de forma natural. En los alimentos que pueden contener lactosa, es muy importante leer las especificaciones de la etiqueta del producto (por ejemplo “Sin lactosa”), con especial atención a la lista de ingredientes.

   

               

Trucos para la intolerancia a la lactosa    

- Para suplir las deficiencias de calcio, es recomendable comer alimentos ricos en éste; como por ejemplo brócoli, espinacas, frijoles pintos, garbanzos, frutos secos, frutas, pescado azul, productos enriquecidos en calcio o sustitutos de la leche como las bebidas de avena, arroz, o sobre todo la de soja (muy rica en calcio).

- Si no eres muy sensible a la lactosa, puedes tomar un yogur como postre en las comidas que contengan algo de lactosa ya que las bacterias presentes en el yogur ayudan a digerirla.

- Si vas a beber leche, prueba a beberla junto con otros alimentos. De esta forma enlentecerás el proceso digestivo y puede que reduzcas los síntomas.

- Los probióticos ayudan a digerir la lactosa. En todo caso son seguros y no corres ningún riesgo por probar y tomarlos.

    

Intolerancia a la lactosa en el bebé

Primero de todo, ante la sospecha de que tu bebé tenga intolerancia a la lactosa, lo mejor es que hables con tu pediatra para que le haga las pruebas necesarias y le dé el diagnóstico adecuado a tu hijo o hija.

Si le diagnostican intolerancia a la lactosa, en el caso de que sea primaria, deberías eliminar por completo la lactosa de la alimentación del bebé y alimentarlo con leche sin lactosa.

La intolerancia puede ser secundaria, es decir, como consecuencia de algún otro problemilla que haya tenido tu bebé, como puede ser una diarrea. En ese caso debería disminuir la lactosa o eliminarla de la alimentación durante unos días.

Como hemos dicho anteriormente, el consumo de lácteos es muy importante pero más aún en la alimentación infantil, por ello, es importante asegurarse de que los sigan tomando y en la cantidad adecuada. En el caso de bebés entre 6 meses y un año deberían tomar una fórmula sin lactosa y además ir introduciendo diferentes alimentos. También existen papillas sin lactosa.

Al igual que con los adultos, cuando se les empiece a dar otro tipo de productos procesados, es muy importante fijarse bien en el etiquetado de los mismos para ver si contienen leche o alguno de sus derivados, porque suele ser habitual que la contengan.

 

Bibliografia:

- Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) [Internet]. Madrid: FeNIL; 2018. Disponible aquí.

- Nestlé [Internet]. Barcelona: Nestlé; 2016. Disponible aquí.

- ADILAC [Internet]. España: ADILAC; 2016. Disponible aquí.

Ricard dietista-nutricionista

      

Post realizado por Ricard Carreras  

Dietista-nutricionista por la Universidad Ramón Llull. Aunque no me paso todo el tiempo en la cocina con el delantal, soy un amante de la buena gastronomía.

El deporte siempre ha formado parte de mi vida, por eso un día me convertiré en un experto en Nutrición Deportiva. 

Publicado el 11/07/2018 por Ricard Carreras Noticias 0 881

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