Alergia a la proteína de leche de vaca e intolerancia a la lactosa, ¿ya sabes diferenciarlas?

Alergia a la proteína de leche de vaca e intolerancia a la lactosa, ¿ya sabes diferenciarlas?

Seguro que te ha pasado alguna vez si tienes una alergia a la leche de vaca (APLV)... estás tranquilamente cenando y preguntas por los platos que tienen leche en la receta, y enseguida te responden que tranquilo, que están echos con productos sin lactosa. Quizás ésto no te ha pasado, pero nuestra compañera Beatriz, tiene mil y una historias que contar sobre la alergia a la proteína de leche de vaca, con las cuales seguro que te sientes identificado. 

Entonces, si tan diferente son entre ellas la alergia a la proteína de leche de vaca y la intolerancia a la lactosa, ¿por qué hay tanta confusión? Porque las dos implican que hay una problemática con la leche, hecho obvio. Pero ser intolerante a la lactosa no significa tener que retirar los productos lácteos per sé, aunque si lo que padeces una alergia a la proteína de leche de vaca, con solo haber un derivado de la leche o lácteo como ingrediente en un producto insospechado, puede ocasionarte problemas, ¡aunque sea "sin lactosa"!

Pero, llegados a este punto, vamos a profundizar un poco más: 

     

Alergia a la proteína de leche de vaca (APLV)

La alergia a la proteína de leche de vaca o APLV es una reacción del sistema inmunitario frente a una sustancia que identifica como dañina para nuestro organismo, haciendo una reacción en cascada frente a la proteína de la leche, que se encuentra en todos los productos lácteos (quesos, natas para cocinar, pastelería, etc.). Este tipo de alergia alimenticia se da mayoritariamente en la infancia y en bebés lactantes, afectando a un 2,5% de la población infantil. La alergia a la proteína de leche de vaca (APLV) también puede empezar en la edad adulta. 

   

Síntomas APLV 

- Utricaria 

- Angioderma

- Anafilaxia 

- Reacciones mixtas como: dermatitis atópica o esofagitis eosinófila

- Otras reacciones: proctocolitis y enterocolitis 

   

Diagnóstico APLV

El diagnóstico, es complicado por la confusión de síntomas con otras enfermedades digestivas o alergias e intolerancias alimenticias (sobretodo en el adulto).

Primero se tiene que hacer una historia clínica cuidadosa y pruebas como el prick test, además se busca en sangre anomalias la molécula del sistema inmunitario que interviene en este tipo de reacciones alérgicas. 

Si se sospecha de este tipo de alergia alimenticia pero no se acaba de sacar nada claro, seguramente se provocará, en un entorno controlado y con personal médico al lado, la alergia a la proteína de leche de vaca ingeriendo algún lácteo o derivado en pequeña cantidad para ver la reacción al momento. 

A veces, si no acaba de estar claro, especialmente en aquellos casos en las que no hay síntomas de una alergia alimenticia típica, como lo puede ser una mala digestión, se harán exploraciones intestinales. 

En ningún caso, no se puede eliminar de la dieta ningún alimento sin una prueba concluyente de que dicho alimento nos provoca molestia o ocurre una alteración extraña en nuestro cuerpo después de ingerirlo. La eliminación temprana de alimentos sin un diagnóstico podría ser un riesgo de posibles deficiencias nutricionales. 

   

Tratamiento APLV 

El tratamiento básico cuando se presenta una alergia a la proteína de leche de vaca es sencillo y consiste básicamente en evitar la proteína de leche de vaca.

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¡Pero atento Smartfoodie!

A veces, la proteína de leche de vaca no va muy bien especificada en las etiquetas de los alimentos manufacturados, así que debes leer con mucha atención los ingredientes de las etiquetas, siendo estos ingredientes los que hay que evitar aparte de toda palabra que contenga leche o lácteo

  • Caseinato de sodio.
  • Caseinato de calcio.
  • Caseinato potásico.
  • Caseinato magnésico.
  • Hidrolizado proteico.
  • Caseína
  • Suero láctico
  • Lactalbúmina
  • Lactoglobulina
  • Los siguientes aditivos:
    • Colorante E101 – Rivoflavina o Lactoflavina
    • Conservante E270 – Ácido láctico
    • Acidulantes:
      • E325 – Lactato sódico
      • E326 – Lactato potásico
      • E327 – Lactato cálcico
    • E472b – Esteres lácticos de los mono y diglicéridos de los ácidos grasos)
    • E478 – Esteres mixtos de ácido láctico y ácido graso alimenticio con glicerol propilengicol.
    • Emulgentes:
      • E480 – Estearoil-2-lactilico ácido
      • E481 – Estearoil-2-lactilato sódico
      • E482 – Estearoil-2-lactilato cálcico
    • Espesantes:
      • H4511 – Caseinato cálcico
      • H4512 – Caseinato sódico

Fuente ingredientes: https://alergiaplv.wordpress.com/normas-dieteticas/

   

Intolerancia a la lactosa 

La intolerancia a la lactosa, a diferencia de la alergia a la proteína de leche de vaca, es que en vez de una proteína de la leche, nuestro malo de la película es el azúcar de la leche, la lactosa

Al ser el azúcar el implicado, nuestro sistema inmunitario no se pone por en medio, ya que éste solo busca atacar alérgenos, que son proteínas. Y entonces, ¿por qué nos cuesta digerirlo? 

Básicamente porque cuando tomamos leche con lactosa o cualquier producto con lactosa, nuestro sistema digestivo es incapaz de digerirlo, por ello la frase famosa de... la leche me sienta mal. Esto se explica ya que cuando nos hacemos mayores vamos perdiendo la capacidad de digerir la leche, ya que la molécula de nuestro sistema digestivo encargada de digerirla, una enzima llamada lactasa, va disminuyendo su número en nuestro cuerpo.  

Por ello, es tan diferente a la alergia a la proteína de leche de vaca, porque una detecta la proteína de la leche como enemigo por un "fallo de configuración" de nuestro sistema inmune causando una reacción alérgica en el cuerpo; y en cambio en la intolerancia a la lactosa, solo perdemos la capacidad de digestión de la lactosa, que no de la leche en general. 

   

Síntomas intolerancia la lactosa

Los síntomas que se producen cuando la lactosa no es digerida son: 

- Flatulencia 

- Hinchazón

- Cólicos

- Diarrea 

Estos son los síntomas típicos de una persona que no puede digerir bien un alimento y es que lo que pasa con la intolerancia a la lactosa es muy parecido: el azúcar lactosa, no es digerido por la enzima lactasa porque no hay suficiente en el cuerpo, y entonces no se puede absorber en el intestino delgado como sería lo normal. La lactosa, sin digerir, va directamente al colon y es alimento de nuestras bacterias intestinales. Fruto de este festín en la que la lactosa fermenta, las bacterias generan gases que son los principales causantes de los síntomas de la intolerancia a la lactosa.

   

Diagnóstico intolerancia a la lactosa

Al igual que el diagnóstico de la APLV, se tiene que hacer de manera rigurosa por personal sanitario antes de eliminar la lactosa, y es que los síntomas de esta intolerancia, además de confundirse con otras intolerancias, pueden confundirse con enfermedades del intestino como el síndrome del intestino irritable.

Los exámenes médicos que diagnostican la intolerancia son: 

- Prueba de aliento lactosa-hidrógeno

- Prueba de tolerancia a la lactosa

- pH de las heces 

   

Tratamiento intolerancia a la lactosa 

El principal tratamiento es eliminar la lactosa de la dieta o reducirla, ya que a diferencia de la alergia a la APLV, no es necesario eliminar completamente los lácteos de la dieta si sufres de intolerancia, dependiendo siempre de la sensibilidad a la lactosa que tenga cada uno.

Los productos lácteos más fáciles de digerir por su menor cantidad de lactosa son: 

- Mantequilla y queso

- Lácteos fermentados

- Leche de cabra

- Leche sin lactosa

- Helado, malteados y quesos curados

Bebidas vegetalespostres vegetales como sustitutos de la leche

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Composición nutricional de la leche


Así pues Smartfoodie, si has llegado hasta aquí te doy la enhorabuena por leer un post tan largo, y espero que te hayamos ayudado a esclarecer tus dudas sobre la diferencia entre una alergia a la APLV y una intolerancia a la lactosa

    

Consejo Smartfooding 

Acude siempre a un profesional cualificado o a un sitio de confianza para realizarte las pruebas de alergias e intolerancias. Algunos test que venden para detectar intolerancias no son fiables por lo que pueden hacerte un falso diagnóstico. 

No elimines productos de tu dieta por consejo de familiares, amigos y/o conocidos si sospechas que te sientan mal. Busca siempre un asesoramiento nutricional y médico por parte de profesionales de la salud. 

 

  

¿Eres intolerante a la lactosa o a la proteina de la leche? Descubre la gran variedad de bebidas vegetales que tenemos para vosotros. 

¿Te animas a vivir Smart?

  

                                     

Mireia Bosch Pujadas Dietista-nutricionista

Post realizado por Mireia Bosch Pujadas                           

Mireia es Dietista-Nutricionista por la Universidad Ramon Llull con bagaje científico en Biotecnología. Es además una apasionada del ecosistema innovador y emprendedor de la ciudad de Barcelona.

¿Sus aficiones? Cocinar recetas saludables, tocar el piano y dar largos paseos en buena compañía.

  

Publicado el 19/09/2018 por Mireia Bosch Pujadas Noticias nutrición 0 1126

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