Rompiendo Mitos: Dietas milagrosas

Rompiendo Mitos: Dietas milagrosas

Probablemente si estás leyendo esto es porque has oído hablar de las famosas dietas milagro. Esas dietas que aseguran resultados casi instantáneos y muy prometedores y que tantas personas han realizado o intentado. Mucha polémica despiertan estas dietas y aun así, cada año ganan más y más seguidores. ¿Por qué tanta polémica? ¿Es saludable realizarlas y perder peso en tan poco tiempo?

    

¿Qué son las dietas milagro?

Las dietas milagro son dietas de adelgazamiento que prometen pérdida de peso rápida, sin “apenas” esfuerzo. Digo apenas porque no suponen un esfuerzo, teniendo en cuenta que en poco tiempo se obtienen resultados que de otra forma se tardarían días, pero a la vez supone un esfuerzo mental elevado, ya que son muy restrictivas en cuanto a alimentos permitidos e ingeridos. Encontramos diferentes tipos de dietas, las ricas en proteínas, las ricas en grasas, las ricas en hidratos de carbono y dietas disociadas (prohibido mezclar tipos de alimentos, como mezclar proteínas con carbohidratos).

Para saber si una dieta es milagro o no, debes fijarte si cumplen en los siguientes puntos:

-          Prometen resultados milagrosos o inmediatos.

-          Prohíben restrictivamente algunos alimentos.

-          Aconsejan o venden productos que alaban como mágicos.

-          No mencionan desventajas ni riesgos.

Algunas dietas milagro son: Dukan, Enteral planas, dieta de la alcachofa, Atkins, Hollywwod…

   

¿Qué suponen para nuestra salud?

Lo dicho, estas dietas prometen pérdida de peso en muy poco tiempo, y es cierto que se consigue, pero las consecuencias para la salud no son nada buenas. Además, provocan el efecto yoyó, es decir, la recuperación del peso perdido o todavía más una vez terminada la dieta. Eso es debido, principalmente, a dos razones. Primero, las ansias de comer ciertos tipos de alimentos durante el periodo de la restrictiva dieta aumentan, lo que deriva en un mayor apetito y menor control al terminar la dieta. Segundo, el cuerpo sufre unos cambios fisiológicos debido a la restricción calórica, por lo que después de la dieta, comiendo lo mismo que antes, se gana más peso aún.

Por otra parte, también aumenta el riesgo de padecer enfermedades como diabetes y problemas cardiovasculares.

   

¿Entonces qué hago para perder peso?

Ha quedado claro que estas dietas “milagrosas” no son ni de lejos la mejor opción para perder peso. Para hacerlo, lo más saludable y adecuado es llevar una alimentación equilibrada, baja en productos grasos, productos procesados, fritos… y rica en verduras, frutas, farináceos, legumbres, pescado y, si también esas carnes que sean blancas. Nunca debemos prohibirnos por completo un alimento (a no ser que sea por razones de salud), solo consumirlo con moderación y responsabilidad. El éxito en la pérdida de peso y su mantenimiento a largo plazo solo se conseguirán con un cambio de hábitos que lleguen para quedarse en nuestro día a día. Por supuesto, siempre es recomendable acudir a un dietista-nutricionista, tanto para facilitar el proceso de los cambios alimentarios como para asegurar un buen estado de salud.

El concepto establecido de dieta debe cambiar, y es que no se trata de iniciar una dieta y luego dejarla, sino de un estilo de vida, de cambiar nuestros hábitos dirarios a una alimentación saludable que dure para siempre.

  

   

Ricard dietista-nutricionista

Post realizado por Ricard Carreras  

Dietista-nutricionista por la Universidad Ramón Llull. Aunque no me paso todo el tiempo en la cocina con el delantal, soy un amante de la buena gastronomía.

El deporte siempre ha formado parte de mi vida, por eso un día me convertiré en un experto en Nutrición Deportiva. 

Publicado el 30/09/2018 por Ricard Carreras Noticias nutrición 0 599

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