Probióticos... ¿son buenos?

Probióticos... ¿son buenos?

Un concepto que ha ganado mucha relevancia en nuestra sociedad y salud en la última década es el de “probiótico”. Es posible que al tratarse de un término bastante nuevo y del que todo el mundo habla, no esté claro qué es un probiótico ni cuáles son sus beneficios para el cuerpo humano. ¿Son inocuos? ¿Tiene realmente efecto en nuestro organismo? ¡Sigue leyendo para aprender más!

   

¿Qué es un Probiótico?

Para saber qué es un probiótico, antes tenemos que ponernos en contexto. En el colon del ser humano conviven muchas bacterias vivas, conocidas como microbiota intestinal. Nuestra microbiota tiene un papel muy importante en nuestro organismo: nos ayuda a digerir nutrientes que no se han digerido anteriormente, sintetiza vitaminas como las del grupo B y la vitamina K, refuerza nuestras defensas y ayuda a evitar el crecimiento de bacterias perjudiciales en la microbiota. Esta "flora intestinal" varía constantemente; el equilibrio entre bacterias puede alterarse por la dieta, el alcohol, los alimentos consumidos, los antibióticos, el estrés y el envejecimiento, al igual que por desórdenes digestivos y enfermedades… ¡hasta pueden variar según si hemos nacido por cesárea o natural!

La palabra probiótico significa “a favor de la vida”. Los probióticos son microorganismos vivos (principalmente levaduras y bacterias) que causan un beneficio a la persona que los ingiere mejorando su equilibrio intestinal microbiano, eso sí, siempre ingiriendo la cantidad adecuada para obtener dicho beneficio.

Para ser considerado probiótico debe cumplir, como mínimo, los siguientes requisitos: deben ser seguros, eficaces, y deben mantener su eficacia y efecto hasta el final de la vida útil del producto, es decir, en el momento en que se administra tienen que estar vivos los microorganismos.

   

¿Los probióticos y los prebióticos son lo mismo?

Los prebióticos son ingredientes no digeribles de los alimentos, como por ejemplo la fibra. Estimulan la microbiota al fermentarlos y por lo tanto favorecen el crecimiento de bacterias beneficiosas. A diferencia de los probióticos, que como ya hemos dicho son microorganismos vivos, los prebióticos no son microorganismos ya que son fibras dietéticas. Son compuestos de origen vegetal que llegan intactos al intestino grueso mejorando las funciones de la microflora intestinal. Los prebióticos controlan la absorción de grasas que provienen de los alimentos, facilitan la absorción de calcio y otros minerales y colaboran en la síntesis de vitaminas del grupo B y de la vitamina K.

En resumen, los prebióticos tienen la misma finalidad que los probióticos pero lo hacen de manera distinta. En otras palabras, son el “el alimento” de las bacterias del colon. Por lo tanto, podemos concluir que no son lo mismo ya que comparten objetivo pero la forma de actuar es diferente.

   

Funciones de los probióticos

Varios estudios publicados recientemente afirman que son numerosos los beneficios de los probióticos. Te los nombramos a continuación:

  • Participan en la prevención y el tratamiento de enfermedades digestivas y hepáticas.

  • También participan en la prevención y mejoran la sintomatología de enfermedades intestinales como diarreas, estreñimiento, el síndrome del colon irritable y la malabsorción de la lactosa.

  • Ayudan a prevenir la obesidad, el colesterol alto y la hipertensión.

  • Fortalece el sistema inmune de tu organismo ya que aumenta la producción de células de defensa.

  • Modulan la microbiota intestinal, promoviendo el equilibrio de bacterias en el colon.

  • Sintetizan nutrientes como vitaminas y algunos aminoácidos y ácidos grasos con varios beneficios para nuestro cuerpo.

  • Aprovecha alimentos no digeridos: la microbiota es capaz de degradar aquellas sustancias que el estómago o el intestino delgado no han sido capaces.

  • También se usan como ayudante en el tratamiento de la mastitis y la dermatitis atópica. No todos los probióticos son iguales ni han demostrado eficacia en las mismas patologías por eso se debe consultar con médico para usarlo como tratamiento.

   

Cómo escoger un buen probiótico

Existen dos formas principales de ingerir probióticos: a través del consumo de alimentos con probióticos naturales (como el yogurkéfir o el agua de kéfir), y/o a través de los suplementos de probióticos. ¡Pero atención! No cualquier suplemento de probiótico vale. A continuación te explicamos en qué debes fijarte para saber el grado de fiabilidad del suplemento que tienes delante. Ten en cuenta que una correcta descripción de un probiótico debe incluir en su etiqueta los siguientes puntos:

  • Nombre específico del género, especie y cepa probiótica.

  • Es preferible escoger un probiótico multiespecie, es decir, que contenga grupos específicos de bacterias ya que estas cooperan entre sí.

  • Recuento de microorganismos viables de cada cepa. Los microorganismos contenidos en un producto probiótico deben estar en una determinada cantidad que les permita llegar al colon y poder ejercer su efecto beneficioso. Debe contener un mínimo de 1x10e9 UFC (Unidades Formadoras de Colonias).

  • Condiciones de almacenamiento recomendadas y seguridad de las mismas.

  • Indicación de la dosis recomendada para obtener el efecto beneficioso y que también esté descrito dicho efecto.

  • Información de contacto para la vigilancia post-comercialización.

   

¿Todo el mundo puede tomar probióticos?

La mayoría de los probióticos están diseñados para la población sana, y con el transcurso de los años se considera un producto seguro ya que las complicaciones con su uso en población general son muy escasas.  Aun así, hay que tener en cuenta aquellas personas con compromiso inmunitario o que padecen una enfermedad de base, en este caso es mejor restringir su uso.

Por lo que hace a los niños, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN) ha comunicado que a día de hoy no se puede confirmar que sean totalmente eficaces, pero ¡ojo!, hasta la fecha los probióticos se ha demostrado que son inocuos.

    

Espero que con este post hayas aprendido un poco más sobre los probióticos y te hayamos dado las herramientas para que puedas decidirte a consumirlos o no. En Smartfooding tenemos algunos tipos de probióticos, y los podrás descubrir clicando aquí

  

Post realizado por Elena

Dietista-Nutricionista por la Universidad Ramon Llull y Técnica Superior en Dietética por el Centre d’Estudis de Catalunya. Practico ballet desde hace 20 años y me encantan los deportes de montaña como el trekking y el esquí.

En un futuro me gustaría especializarme en seguridad y derecho alimentario.

Publicado el 13/11/2018 por Ricard Carreras Noticias nutrición 0 1727

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