¿Qué es la intolerancia a la lactosa? Alimentos sin lactosa y mitos.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa? Alimentos sin lactosa y mitos.

Hoy te aclaramos todas tus dudas y te explicamos todo lo que necesitas saber sobre la lactosa y su intolerancia así que los productos a comprar para tu dieta.

         

Mucho se habla de la intolerancia a la lactosa pero lo cierto es que el público general sabe realmente poco sobre ella y de todo lo que conlleva, más allá de molestias digestivas. Circulan, en internet y de boca en boca, muchos mitos sobre este trastorno y sobre los supuestos beneficios de tomar leche sin lactosa.

        

¿Qué es la lactosa? 

La lactosa, explicada simplemente, es el azúcar de la leche. En realidad es un disacárido, formado por una molécula de glucosa y otra molécula de galactosa. La podemos encontrar en la leche de la mayoría de hembras de mamíferos en un 4-5%. 

     

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

Para que la lactosa pueda ser correctamente digerida por nuestro organismo, debemos producir una enzima llamada lactasa que es la encargada de dividir la lactosa en los dos monosacáridos que la conforman: glucosa y galactosa. A aquellos que no pueden producir lactasa y, por lo tanto, no pueden dividir y digerir la lactosa se les denomina intolerantes a la lactosa.

A pesar de que suele ser considerada una anomalía, la mayoría de los mamíferos dejan de ser tolerantes a la lactosa tras la primera fase de su vida, es decir, cuando ya no necesitan alimentarse de la leche de su madre y pueden ingerir otros alimentos, por lo que su organismo deja de producir lactasa.

A los humanos también nos pasaba lo mismo, solamente producíamos lactasa durante la lactancia y luego, cuando dejábamos de mamar, dejábamos de fabricar esta enzima. Sin embargo, una mutación provocó que una parte de la población pudiera fuese capaz de producir lactasa y digerir lactosa en edad adulta hace unos 7500 años. Esto significó una gran ventaja evolutiva debido a que así podíamos aprovechar las propiedades nutritivas de la leche durante toda la vida. Así pues, dicha mutación pronto se extendió a una parte considerable de los seres humanos. 

Es decir, la "anomalía" es en realidad ser tolerante a la lactosa. De hecho, sólo 1/3 de la población mundial es tolerante a la lactosa, estando en clara minoría frente a quienes no pueden digerir este disacárido.

        

Síntomas:

La lactosa, al no poder ser metabolizada (dividida) en el intestino delgado de las personas intolerantes a ella, pasa al intestino grueso intacta, donde la microbiota la fermenta. Esta fermentación provoca diversos malestares gástricos como diarrea, náuseas o vómitos, cólicos, hinchazón, gases... En cualquier caso, son síntomas transitorios y el tracto gastrointestinal no resulta dañado, lo que no quita que sea muy molesto y condicione nuestro estado de salud y de ánimo. 

La intolerancia a la lactosa NO es una alergia, ya que el sistema inmunológico no se ve alterado. 

   

Tipos de intolerancias:

Intolerancia a la lactosa primaria

Es el tipo más frecuente. Las personas que la padecen comienzan su vida produciendo lactasa normalmente pero, cuando se abandona el consumo de leche materna, la producción baja de forma drástica hasta el punto de no ser posible digerir lactosa más.

Intolerancia a la lactosa secundaria

Ocurre cuando la producción de lactasa disminuye tras una cirugía, lesión o enfermedad que afecte al intestino delgado, como la celiaquía, la sobrepoblación bacteriana o la enfermedad de Crohn.

Intolerancia a la lactosa congénita

Este tipo se da cuando los bebés nacen con una ausencia total de producción de lactasa, por lo que son intolerantes desde el nacimiento. Es muy poco frecuente.

     

Alimentos sin lactosa

Al contrario que ocurre con otros trastornos digestivos, la intolerancia a la lactosa no supone un trauma a quienes la padecen ya que existe leche y multitud de otros productos que normalmente llevan leche, sin lactosa, como postres, salsas, natachocolate o galletas sin lactosa. De hecho, productos derivados de la leche como el yogurt o el kéfir de leche pueden ser consumidos ya que la lactosa ha sido previamente digerida por las bacterias presentes en estos productos. 

Si no, también se puede optar por bebidas vegetales enriquecidas con calcio y vitamina D. Estos dos nutrientes son aportados por la leche pero también se pueden encontrar en gran cantidad de otros alimentos como brócoli, berza, espárragos, espinacas, acelga, repollo, sardinas, salmón o marisco (calcio) y en pescados grasos, huevos, carne, aguacate, setas o champiñones (vitamina D). 

Por lo tanto, la conclusión que sacamos es que la leche y los productos lácteos NO son imprescindibles y pueden ser fácilmente sustituibles por alimentos tanto de origen animal como vegetal. Solamente sería imprescindible durante la lactancia, pero no en edad adulta.

      

¿La leche sin lactosa engorda menos?

La respuesta es NO. Mucha gente, al oír que la lactosa es azúcar, piensa que al no existir, la leche no "engorda". ¿Recordáis lo que hemos comentado antes sobre que la lactosa está formada por glucosa y galactosa y que lo intolerantes a ella no pueden separar ambos monosacáridos para digerirlos? Pues lo que ocurre con la leche sin lactosa es que dichos componentes ya se encuentran divididos por lo que los intolerantes pueden digerirlos sin problemas.

Es decir, el azúcar sigue estando presente y no tiene sentido consumir leche sin lactosa si no presentas problemas de intolerancia.

           

Para terminar, debemos advertir que, si bien la lactosa sólo se encuentra de forma natural en los lácteos, hoy en día muchos alimentos procesados llevan lactosa entre sus ingredientes, por lo que hay que poner atención en las etiquetas de los productos si se padece intolerancia.
En Smartfooding te garantizamos una amplia selección de toda clase de alimentos sin lactosa para que no tengas que preocuparte por la letra pequeña. 

      

 alimentos sin lactosa

     

     

Descubre aquí cómo comprar nuestros productos sin lactosa.

     

     

¿Te atreves a vivir Smart?

     

      

    

    

     

      

Elena Vicente - Dietista-nutricionista en Smartfooding

  

Post realizado por Pablo Gil

Aún por hacerse, pero con muchas ganas de aprender. Filólogo amante de la comunicación, las lenguas, las nuevas tecnologías y el buen comer. Tras dar botes por el extranjero, vuelvo con muchas cosas que contar.

Decidí dejar los alimentos ultraprocesados y pasarme a los productos naturales, que para algo soy manchego.

Publicado el 23/07/2019 por Pablo Gil Entrevistas y consejos... 0 116

Dejar un ComentarioResponder

Buscar

Categorías

Últimos Comentarios

Artículos relacionados

Club Smarfooding 1 mes gratis 1xClub Smarfooding 1 mes... 0,00 €

No hay productos

Por determinar Envío
0,00 € Total
Ahorras 0,00 €

Pagar